“UN NUEVO HORIZONTE UNA ESPERANZA DE VIDA”
PROYECTO
OLE “COMUNIQUÉMONOS CON SENTIDO Y SIGNIFICACIÓN”
DESARROLLO DE COMPETENCIAS COMUNICATIVAS
(HABLAR- ESCUCHAR LEER Y ESCRIBIR)
CRÓNICA Y RESEÑA
1. INDAGUEMOS QUÉ SABEMOS,
QUÉ PENSAMOS
a. Recordemos qué es una crónica y una reseña.
b. ¿Cuál es su estructura básica?
c. Cuál es tu punto de vista sobre BOGOTÄ. ¿Qué te gusta, qué no te gusta,
hace cuánto vives en la ciudad, qué has aprendido, qué te gustaría que
cambiara, qué sabes de su historia? En fin, escribe todo lo que se te venga a
la mente. Los datos que te falten, los puedes investigar. ¡Ah! pero no olvides,
siempre anotar la fuente, de dónde sacaste la información. Esta deberá aparecer
en tu escrito.
d. Se te pide que le des algunos consejos al Alcalde próximo, ¿Qué le
dirías? Elabórala en orden de ideas. Desde lo más importante hasta lo menos
importante, en orden cronológico.
e. Piensa en el lugar o personaje de BOGOTÄ (colegio, barrio, localidad,
familia, ciudad) qué más te llama la atención y cuenta por qué.
2. LEE CON ATENCIÓN Y
RESPONDE
f. El siguiente texto, ha sido escrito por Héctor Abad Faciolince
(Escritor Colombiano). Después de leerlo,
contesta:
- ¿Cuál crees que es su intención al realizar el escrito?
- ¿Crees que el texto es claro, coherente? ¿Por qué?
Instrucciones para escribir una crónica
Cuando uno tiene por oficio escribir, se sienta y siente su estado de
ánimo. El ánimo le dice que ese día está novelista (y empieza un capítulo), o
está cuentista (e imagina una historia), o está poeta (y un primer verso nace
de la nada), o está articulista (y el artículo sale, frase por frase). La
novela, el cuento, la poesía, el artículo, son géneros literarios sentados.
Nunca he sido poeta, pero a veces estoy poeta. Sin embargo nunca se puede estar
cronista; para ser cronista hay que salir, pues uno no puede sentarse a
escribir una crónica de la nada. La crónica exige pasar mucho tiempo de pie, o
en el camino, en la calle, mirando, averiguando, apuntando. Para quienes
practican los géneros literarios sentados el genio está en las nalgas: en la
capacidad de aguantar ahí quietos, en el asiento, sin levantarse, y pulir,
cambiar, mejorar, consultar diccionarios. Pero para practicar la crónica el
genio está en los zapatos.
Quien quiera ser buen cronista tiene que andar a pie, y tener buenos
ojos, buenas orejas, y desarrollar ese otro órgano que los buenos cronistas
comparten con algunos insectos y con la televisión: las antenas. El cronista
debe tener antenas para ver —cómo ve el bastón del ciego— lo que se nota sin
verse, y antenas para detectar y sentir donde están las historias. El cronista
tiene un lema que en español puede decirse con siete monosílabos: si no se va
no se ve. El cronista tiene que ir a ver para empezar a apuntar. El cronista
tiene que ir porque el cronista es testigo y lo que escribe consiste en dejar
un testimonio. El cronista testifica que tal cosa ha sucedido, efectivamente,
porque la vio con sus ojos, o porque estuvo hablando con quienes la vieron y
recorrió los mismos sitios donde aquello ocurrió.
Solo después de haber ido a ver, a pie y con ojos y con orejas y con antenas,
el cronista también necesita —como el poeta, el novelista— sentarse en el
asiento y tener buenas nalgas. Comprimir en palabras el relato de lo sucedido,
en un orden no necesariamente cronológico, pero sí que resulte ordenado en su
cabeza y en la cabeza del lector. El cronista se sienta a traducir su
experiencia mental, a las palabras bien escogidas de su lengua, en nuestro
caso, del idioma español. Y en ese momento usa los recursos de los géneros
sentados —novela, cuento, artículo, poema— de tal manera que lo que vio en la
calle, lo que averiguó oyendo y preguntando, se transcriba en palabras con
gracia, con recursos aprendidos de la lectura y del ejercicio insistente de la
escritura.
El cronista, después de mucho caminar, de mucho ver y oír y preguntar,
se sienta a escribir. Y ahí no debe oír una voz interior, como el novelista, ni
atender a una música secreta, como el poeta, sino seguir los límites de la
crónica, que no son otros que los de la verdad (jamás mentir) y los de la
canallada (nunca contar lo que no puede ser contado, porque viola la intimidad
o la dignidad de las personas). Y nada más; eso es todo; así de fácil. Así de
difícil.
EL TIEMPO., 30 NOV 2013.
3. AHORA, A ESCRIBIR…
Vas a iniciar con el borrador (primera versión de tu escrito) Recuerda
que, ya terminado el texto, debes leerlo completo, en voz alta, si quieres grábalo,
corrige lo que creas necesario, y especialmente, concéntrate en la puntuación,
acentuación y ortografía”
En casa consulta los siguientes links: Algunos ejemplos de lo que se ve
en otros países sobre Bogotá; lo bueno, lo malo, lo terrible y lo absurdo. ¿DE
QUÉ LADO ESTÁS TU?
https://youtu.be/UHlRn2uIQbo
ALGO DE TEORÍA :

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